Archivo por meses: julio 2006

Encuentros y despedidas

mandá noticias del otro mundo
y decime quién queda
dame un abrazo, apretáme,
estoy llegando
lo que me gusta es poder
partir sin tener planes
y poder volver cuando quiero

todos los días es un vaivén
la vida se repite en la estación
hay personas que llegan
para quedarse
hay personas que se van
para no volver más
hay personas que quieren volver
hay personas que se van
y en verdad quieren quedarse
hay personas que veo
solamente mirar
hay personas que ríen y que lloran
y así pueden llegar y partir
son sólo dos lados del mismo viaje
el tren que llega es el mismo tren que parte
la hora del encuentro es también
la hora de la despedida
la plataforma de esa estación es la vida
de este mi lugar
(Milton Nascimento/Fernando Brant, Brasil)

La muchacha ebria

este lánguido caer en brazos de una desconocida
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol
huella de pie dormido, navaja verde o negra,
este instante durísimo en que una muchacha grita
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya
todo esto no es sino la noche
sino la noche grávida de sangre y leche
de niños que se asfixian
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste
sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo
como las náuseas y el rencor
como el abandono y la voz de las mendigas.
Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas
llanto y sudor molidos en que hombres desnudos
con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia sin tristeza
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre
de la muchacha que una noche
-y era una santa noche-
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos
sus torpes arrebatos de ternura
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos
su pecho suave como una mejilla con fiebre
y sus brazos y piernas con tatuajes
y su naciente tuberculosis
y su dormido sexo de orquídea martirizada
Ah la muchacha ebria
la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre
como yo, escapada apenas de la violencia amorosa
este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos
una fecha sangrienta y abatida
por la muchacha ebria, amigos míos

(Efraín Huerta, México)

Víctimas del error

ese texto de otro
dice más de mí
que este texto
mío propio
¿por qué siempre otros
hablan de mí mejor que yo?
las canciones de Cerati
las canciones de Truffaut
las camisas de Truffaut
las callecitas de Truffaut
una sábana cubre
un viejo sillón
donde planeamos
una tarde de lluvia
los errores futuros
ERROR ERROR ERROR
gritan todas las pantallas
en verde en rojo en azul
el aviso luminoso
los carteles gigantescos
de los estadios mundialistas del 78
soy un poeta del yo
y cometo errores
gruesos errores
y de pronto
de un hachazo te vuelan todos los sueños
despierto para siempre caminás por la cornisa
como en un Maipo del dolor
¿y el plexo solar?
¿qué carajo pasó con el plexo solar?
y la ciudad escupe
calculadora algebraica científica
el gargajo en el filo del cordón de la vereda
¡oscuridad!
soy tu devoto y prendo
una vela negra
para iluminar tus carcajadas
bellas como el miedo al primer
y al último día
inflada como garganta de sapo
la esperanza se pinta los labios
con el rouge violento de las putas feas
con la bandera hecha jirones
envuelvo los fetos de mi corazón
-oh los amores muertos antes del amanecer-
y los tiro a las fauces del camión basurero
-junto con mi último libro de poemas-
¿y la fantasía?
¿y la belleza?
¿y lo lindo que estaba el río?
¿las frutas frescas?
a veces nos parecemos tanto
a soldaditos de juguete
sopla el viento en el hastío
despeina el semblante
y arrastra cosas en su afán
-esos jeans te hacen la cola de una forma….-
y te vas te vas siempre te vas
pero girás en círculo y aquí estoy
los brazos en cruz y no te espantas
un reloj parado
da la hora exacta
por lo menos dos veces al día
y me inspiro y me equivoco
y me equivoqué me equivocaré
de luna en luna
baldosas como dados
y siempre la misma baraja
sobre el hule y la sinrazón

(a mi amigo Darío Rojo)

Siempre triunfante

siempre triunfante
en las agendas de mi corazón

ah la silueta de los árboles
en otoño
mis viejos compañeros
en esas concordancias
que arman los festivales de la vida

los inventores del tango electrónico
enchufan al cantante
a una silla eléctrica
y nadie pide abolición

sí sí está bien
seré tu Sabina
tu Arjona
tu Mario Benedetti
y seguiremos descendiendo
los círculos del infierno amatorio
-pagaré la lágrima encarnada-
después en el XXI desembarcaron
lo ingeniosos cantautores orientales
pero soy Serrat
pues no hago otra cosa
que pensar en ti
mi salud empieza a depender de ti
un ratito de tu cuerpo
me haría tan feliz

la limosna brilla
en la escasa recaudación
y tú y tú y tú
y siempre tú
y nadie más que tú
en el simple diseño
en el pobre cuerpecito
de las hostias