Archivo por meses: octubre 2006

Me subiste a una nube

me subiste a una nube
con forma de autito
y ahora paseo
por una ciudad
donde siempre es primavera
canta el pájaro en su rama
mea el perro en su tronco
transporta la hormiga
su hojita verde esmeralda
las flores son corazones
que me salen por los ojos
y las sonrisas de las gentes
son fotocopias de tu sonrisa

¿Y yo dónde estoy?

las miles de mañas de Buenos Aires
los puñales como dardos
los dardos como puñales
el solcito de los bancarios
el aderezo de los motoqueros
el sexo jibarizado de las secretarias
la sal humedecida
no sirve para ninguna guerra
la plaza Roberto Arlt
y la química de los amantes
quemándose en las parrillas
del microcentro
¿y yo dónde estoy?

Ahorcaditos

en un archivo
de la Dirección Nacional del Derecho de Autor
se están ahorcando los versos
que nunca nunca leerás

en la esquina de
de Bolívar y Carlos Calvo
alguien dejó un reloj abandonado
sus agujas tejen
la baba del verano
la insoportable avaricia de la muerte

Gracias

gracias por la caminata
por el Caminito
por el corcoveo del resero
que de pronto brilló
en la trama de un sueño
en colores en colores
gracias por ir de tu mano
hacia el origen
y otra vez gracias
por demorar dulcemente
la partida

Aguacero

yo nunca había visto llover
soñé muchas noches
con la lluvia
ví lluvias en películas
forasteros me hablaron
de fantásticos aguaceros
hasta que un día
se largó a llover nomás
una lluvia real
y ya no paró más

harto de lluvias
empecé a soñar con el sol
sin saber pintar
pinté soles sobre paredes blancas
entonces llegaste vos
que no eras ni lluvia ni sol
sólo una respiración
un viento soplando
en mi desierto

Quiero entrar a tus ojos

cuando abrís grandes
los ojitos
para apoyar un dato
de la conversación
tengo ganas de colarme
como gotas oftalmológicas
y aprender a nadar
en esa honda neblina
oscura como las noches de invierno
cuando parece que nunca más
va a amanecer

no tengo tickets
y el pato vica
me detiene con palmas verticales
me voy al mazo
cobardemente
y me tomo el subte “B”
que me acerca al abismo:
Corrientes y Talcahuano