Archivo por meses: enero 2008

Blues de la culona y el perro negro

la culona tiraba de la correa
y al perro negro le gritaba:
¡dale!
¡que estoy apurada!
como si el perro negro
entendiese
como si el perro negro
y su pija roja
recordasen cabalmente
los tractatus de Spinoza
los goles de tiro libre de Chilavert
la sempiterna maldad flotando en el aire
como el polen y los sueños
el certero aguijón del desamor

la culona tiraba de la correa
y el perro negro se resistía
corcoveaba aguantándose el pis
como un escolar tímido
el iris de sus ojos
convirtiendo a la ciudad
en una postal en blanco y negro
amarillenta y nueva

el peso específico del culo de la culona
era registrado rutinariamente
en las balanzas del infierno

Oda a Alejandro Semenewicz, jugador de Independiente

pelo rubio
ojos verdes (de lince)
edecán de Bochini
en las viejas tardes
de aquel reinado

la globa no se divide
con el 9 del rival
-¡al enemigo ni agua!-

y sale airoso nuevamente
nuestro aguerrido fullback
cuando mi equipo ganaba siempre
de visitante y de local
a Boca
a River
a Central
cada ataque traía una inminencia de gol
como las golondrinas el verano
la estirpe roja tallaba
en todas las cortes del mundo

ahora el rojo
es el color de la sangre
de un animal que se desangra
sin arte ni magia
sobre el escritorio de los dirigentes

El humito popular

la progresiva crispación
de los rostros de los ciudadanos
durante los viajes interurbanos
-de pie o arrellanados en sus asientos-
demuestra fehacientemente
que la cosa no funca
que la cosa hirve
y nadie saca la pava de la hornalla
humito popular
que viene como un tren
desde la nada

Stand by me

dos corazones
al mismo ritmo
como dos baterías
tocando el mismo ritmo
acompañando
la canción que canta
un viejo señor
entre el humo
entre gente
en blanco y negro yo te veo
yo te veo en tecnicolor
baila conmigo
stand by me
soy un animal invisible
con una mujer en el ombligo

Te daré mi mano

a Marquitos

cuando veo el día en la ciudad
va y viene gente siempre igual
y yo mismo uno más
con mis sueños y mis ansias
me pregunto qué será
este mundo qué será
y quien soy yo
y los demás
me pregunto más
hasta callar

siempre hay que crear un mundo nuevo
ese que es más viejo que los sueños
te daré mi mano y veremos
este amanecer de nuevos tiempos
lo nuevo y lo viejo es como el cielo
siempre estuvo allí
no tiene tiempo
amistad y amor son siempre buenos
si en la compresión somos sinceros

quiero encontrarme alguna vez
para preguntarme lo que sé
y vivir dentro de mí
sin buscar ni perseguir
sin dudar en el timón
navegar en la razón
mi rumbo al fin
será el amor
mi nave irá
donde voy yo

somos lo que no podemos explicar
ni toda la ciencia alcanzará
ni la técnica hará una flor
ni el oro un gran amor
en los libros no está
cómo se hace una amistad
ni un solo hombre
tiene la verdad
ningún poeta sabe algo más

(Javier Martínez, Buenos Aires)