Archivo por meses: febrero 2010

El upite de mi barrio

en este mismo instante
recuerdo el ruido seco
que hacía la heladera al cerrarse
en el almacén de don José
la preceptiva indica
que la poesía no debe versar
sobre acontecimientos
dicen que el lenguaje
debe angostarse
hasta pasar
por el ojo de una aguja
calzar justo en el pie
como una media
pero resulta que yo
paso camellos
por el upite del barrio
con my folish heart

Los Santoro




Aquí están, estos son los Santoro puro corazón. Miguel Ángel, Roberto, Daniel, Fabrice. Por azares del destino, los cuatro tienen el mismo apellido y también pasa que a los cuatro yo los admiro. Al rojo Pepé por el fóbal, por sus inolvidables vuelos de palo a palo, al franchute Fabrice por el tenis, por la magia. A los otros dos por su enorme estatura artística. Al poeta Roberto lo desaparecieron en el 77. Daniel, nuestro Warhol peruca y bigotón, lo crucé ayer cruzando la 9 de Julio; lo suelo ver seguido en el Florida Garden también. Mi sombrero caerá mil veces ante ellos.

Zapatos

tengo un jardín
hay de todo
mis zapatos viejos
mis dientes de leche
los restos del naufragio
un arco al que
le falta el poste derecho
mis perros enterrados
en mi jardín
también hay flores
con nombres desconocidos
salvo una rosa eterna
junto a la ventana
más allá está la pradera
los cerros y el soñado mar

(Ramiro Dávalos, Argentina)

Convite triste

A Kazumi Boteco

Amigo mío, vamos a sufrir,
vamos a beber, vamos a leer el diario,
vamos a decir que la vida es pésima,
amigo mío, vamos a sufrir.

Vamos a hacer un poema
o cualquier tontería.
Por ejemplo mirar una estrella
por mucho tiempo, mucho tiempo
y dar un hondo suspiro
o cualquier otra tontería.
Vamos a beber whisky, vamos
a beber cerveza negra y barata
beber y gritar y morir,
o ¿quíén sabe? Tan sólo beber.

Vamos a insultar a la mujer
que está envenenando la vida
con sus ojos y sus manos
y el cuerpo que tiene dos senos
y también tiene un ombligo.
Amigo mío, vamos a insultar
el cuerpo y todo lo que es suyo
y que nunca será alma.

Amigo mío, vamos a cantar,
vamos a llorar despacito
y a escuchar mucha fonola,
después embriagados vamos
a beber otros secuestros
(la mirada obscena y la mano idiota)
después a vomitar y a caer
y dormir

(Carlos Drummond de Andrade, Brasil)